Funciona de forma muy sencilla: el agua se calienta y circula por el interior de los radiadores, a través de un circuito cerrado. De hecho, si hay que realizar la obra desde el principio, esta implica tanto la acometida de gas natural (canalización hasta la vivienda) como hacer la instalación receptora individual de gas de la vivienda (IRI) y la instalación de la caldera y de los radiadores, por lo que habrá que abonar el importe de cada una de las operaciones. En el supuesto de que estés pensando en instalar una caldera nueva en tu casa, la de condensación por gas natural es una excelente opción.
Lo mejor de radiador de gas natural
Sin embargo, los dueños de la vivienda eligieron este sistema por ser aportar un calor más agradable. Para asegurarte de que siempre están funcionando correctamente, sobre todo en viviendas en las que el sistema de calefacción fue instalado hace años, puede ser necesario purgar los radiadores anualmente o, en el caso de que estén en mal estado, renovarlos. Estos radiadores calientan el aire que los rodea mediante convección, haciendo que el aire realice una rotación por la estancia. Podemos usar este tipo de calderas de gas natural para la calefacción mediante el uso de radiadores y también para calentar el agua de uso sanitario. Éste tiene un poder calorífico inferior al del carbón, y será más o menos eficiente dependiendo del tipo de radiadores que coloquemos en nuestro circuito. Si decides cambiar a gas natural, lo primero que notarás será una rebaja en la factura eléctrica.
Mejores precios en la red de radiador de gas natural
El problema de este tipo de instalación es que el calor no se reparte de forma uniforme ya que el último radiador tarda mucho más en calentarse. Su funcionamiento se basa en tubos plásticos o de cobre que distribuyen calor, instalados por debajo del suelo de la vivienda o vistos por encima de la pared. Sin embargo, las calderas de condensación logran un rendimiento energético hasta un 30% superior a las calderas tradicionales. No necesitan un espacio de almacenamiento porque el gas llega a la instalación a través de una red de distribución general.