Pero la verdadera cocina completa y portátil no se encuentra hasta finales del siglo XVIII y solo desde el XIX se conoce la cocina cuadrangular de hierro con planchas de cobre o de hierro por encima dispuesta para recibir las ollas. El calificativo de económica le viene de que, como la propia salamandra, aprovechaba mucho mejor el combustible que la cocina tradicional directamente sobre el hogar (sin embargo es mucho menos eficaz que las cocinas modernas). En la parte superior tiene un plano de trabajo con la boca de alimentación de combustible redonda, con una serie de anillos de fundición concéntricos, que servían de tapadera.
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La boca de acceso al cenicero y para entrada del aire de combustión, está en la parte frontal y al lado la boca del horno. Otro sistema semejante es el de serpentín, en que una tubería de cobre atraviesa el brasero y el agua se calienta al pasar varias veces por ella. En cambio en verano no debía utilizarse la cocina, salvo que hubiera un sistema de corte del agua caliente y otro sistema de vacciado del circuito de calefacción. El alambre, que al conducir la electricidad adquiría un brillo blanco anaranjado, estaba situado en el centro de una pantalla parabólica que concentraba y difundía el calor en un haz. El horno puede funcionar con la misma energía que la cocina, pero también es más frecuente el eléctrico, que permite regular mucho mejor la temperatura. Fue un invento que mejoraba mucho, en cuanto a eficiencia, los antiguos sistemas de calentamiento con fuego abierto.
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En general, es un sistema de calentamiento unitario o local, que solamente sirve para el local donde está. Esta no calienta la superficie del vidrio, solo produce calor a objetos metálicos colocados encima.[1]? Este trabajo describe los principios de la calefacción usada en Alemania en la época, que se perfeccionaron muy poco hasta el siglo XIX. Ciertas estufas, para edificios lujosos, se hicieron también de material cerámico, como la de la figura. El humo no tiene otra salida que el humero (salida de gases o chimenea), sin posibilidad de revocar hacia el ambiente habitado, y la velocidad de salida del humo está determinada por la cantidad de aire que entra, cantidad que se puede regular. También, al circular menos aire frío, la combustión se hace a mayor temperatura y, por lo tanto, se aprovecha más la capacidad calorífica del combustible. Se trata de una estufa como las descritas pero con la particularidad de que las aberturas para carga de combustible y para entrada y regulación de aire se abren hacia un pasillo de servicio, de modo que el aire de combustión no pasa por la habitación a caldear. De este modo se evitaban del todo los problemas de aireación excesiva que necesita el combustible, para arder, y la carga de combustible y la retirada de cenizas no se hacía por las habitaciones nobles.